Contra todo pronóstico, Adrián Luque rodó su nuevo corto El Sendero del Laurel Rosa el martes, miércoles y jueves de esta semana que termina. Y digo contra todo pronóstico porque la acelerada producción de este cortometraje se las ha visto contra graves imprevistos, y la producción también ha tenido los suyos. Por esto, Adrián es todo un ejemplo de obstinación.
Pese a todos los impedimentos previos, el proyecto ha salido adelante y ahora mismo está editándose. El objetivo es, y siempre fue, competir (y ganar si hay suerte) el IV Certamen de Cortometrajes Baños del Carmen cuyo plazo termina el próximo 1 de septiembre. Como suele ser habitual, Adrián Luque ha creado un guión con un argumento arriesgado y poco corriente en el mundo del cortometraje, en este caso el argumento se centra en una peligrosa secta.
En cuanto a mí, he sido de nuevo cámara, esta vez con un aparato más sofisticado al igual que su soporte. Se trata de una Panasonic HVX200 en un Fig Rig de fabricación casera (ambos disponibles para alquiler). La elección de la cámara fue, en principio, debido a razones de disponibilidad, pero lo cierto es que vino de perlas para rodar planos a cámara lenta real, a 50 fps. Éstos planos eran rodados en alta definición en una tarjeta P2 y volcados luego a la cinta miniDV en definición estándar, se trata ésta de la única manera (hasta donde yo sé) de grabar cámara lenta en definición estándar y soporte cinta. Y el Fig Rig se ha comportado de forma excelente, permitiendo planos con movimientos imposibles para la cámara en mano.
Finalmente sólo decir que me alegro de haber salido vivo de un rodaje en el que entré con ojeras y cansancio por Mocosín, congestión nasal y dolor de espalda.
Fotografías cortesía de Leticia L. Melchor.
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