¿Es el crowdsourcing el diablo?

De las nuevas fórmulas colaborativas que han surgido gracias a Internet, una de las que desde mi punto de vista hace más daño al sector profesional es el crowdsourcing.

¿Es el crowdsourcing el diablo?¿Sin pantalones?

¿Es el crowdsourcing el diablo?¿Sin pantalones?

El crowdsourcing consiste en resolver una necesidad de una empresa o entidad a través de una “llamada” por medio de una plataforma a la que responderán tanto profesionales como aficionados y profanos para obtener una retribución por el servicio. De forma práctica, se articula a modo de concurso en el que una empresa pide un servicio (logotipo, vídeo corporativo, música, etc) y elige entre los candidatos el trabajo que más se ajuste a sus necesidades.

Pero, ¿por qué no los llaman concursos? El funcionamiento es exactamente igual que un concurso solo que crowdsourcing suena mucho mejor y se parece a su primo bueno, el crowdfunding. Realmente su nombre proviene del outsourcing: subcontratación.

Hace poco leí un artículo sobre las ventajas del crowdsourcing y, aunque todas son ciertas, no deja de llamarme la atención que, de la lista de 6, solo una sea una ventaja para los participantes: “puede proporcionar oportunidades a talentos emergentes”. Es cierto y yo solo recomendaría participar en crowdsourcing a estudiantes o recién licenciados.

El crowdsourcing tiene muchas ventajas, sí, pero para las empresas que recurren a él. Es barato, tienes mucho donde elegir, sirve para promocionarte… Aquí propongo una lista de las, a mi parecer, desventajas del crowdsourcing:

  • No es sostenible: si contabilizamos todos los trabajos presentados nos da una cantidad de tiempo y dinero desperdiciado enorme. El trabajo de los perdedores nunca será retribuido. Y esto duele especialmente en los concursos declarados desiertos.
  • Desequilibra el mercado: Es la contrapartida de que sea barato, al recurrir a esta fórmula las tarifas de los profesionales no pueden competir con los premios que se ofrecen en estas plataformas.
  • No crea empleo: al tratarse de concursos, los participantes no tienen que estar dados de alta en la seguridad social y los únicos impuestos que aportan es un porcentaje que se aplica a premios y concursos. Básicamente se trata de una legión de personas trabajando gratis. Y ni siquiera el ganador cotiza…
  • Desvirtúa la relación proveedor-cliente: ya que se espera que el primero trabaje a cambio de nada con la esperanza de resultar ganador.
  • Peligro de que las grandes empresas recurran a él: y descompensen aún más el mercado creativo. Esto, de hecho ya está pasando y hay algunos ejemplos flagrantes. Si el crowdsourcing debe estar orientado a algún segmento empresarial este debería ser sin duda el de autónomos y pequeñas empresas. Las grandes empresas tienen los suficientes recursos para acudir a profesionales y en mi opinión deberían por responsabilidad.

Algunas de estas aseveraciones podrían ser fácilmente discutidas con el argumento de la libertad. Sólo te presentas si quieres y si lo haces sabes a lo que te atienes. De acuerdo, maldita sea. Pero si no me presento, aún así habrá 500 propuestas de logotipo y un freelance (de los de verdad, de los que se pagan el alta de autónomo) que llora en casa porque no le ha llegado ese trabajo.

La plataforma más conocida en España es Adtriboo, de la que ya os hablé en su día y con la que además tuve una mala experiencia. Si bien continúan con la mecánica de concursos, han añadido también una tienda de creatividades y procesos de selección de freelances. Son dos pasos hacia otro modelo de negocio pero siguen manteniendo el crowdsourcing.

Volviendo a la pregunta sobre si es el crowdsourcing bueno o malo, pienso que pesan mucho más sus perjuicios que sus ventajas. Malo, muy malo.

One Response

  1. David Medina
    David Medina 28 agosto, 2013 at 10:27 | | Reply

    Eso es fruto de un sentido inexistente de la responsabilidad general y de la poca valoración que tiene el proceso creativo en este país, que se propicia también por una incultura aguda, pienso yo. Una verdad como un templo, caballero Buch.

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